Marianne O’Hara logra llegar a salvo a Nueva York, uno de los últimos mundos orbitales artificiales creados por el hombre, pero tendrá que vivir dividida entre el deseo de volver para ayudar a su amante terrícola, atrapado en un planeta devastado y sin ley, habitado por mutantes, locos y seguidores del culto por la sangre, y su deber de buscar un nuevo hogar para la humanidad en los confines más alejados del espacio exterior.

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