Sinopsis:
Aclamado como un triunfo discreto y una obra de arte brutalmente conmovedora, el primer volumen de Maus de Art Spiegelman presentó a los lectores a Vladek Spiegelman, un judío superviviente de la Europa de Hitler, y a su hijo, un dibujante que intentaba reconciliarse con su padre, su aterradora historia y la Historia misma. Su formato, la viñeta (los nazis son gatos, los judíos ratones), logra con éxito sacudirnos y despojarnos de cualquier familiaridad con los acontecimientos descritos, acercándose a lo inefable a través de lo diminuto.
Este segundo volumen, subtitulado «Y aquí comenzaron mis problemas», nos traslada de los barracones de Auschwitz a los bungalows de las montañas Catskill. Genuinamente trágico y cómico a partes iguales, alcanza una complejidad temática y una precisión de pensamiento novedosas para el cómic y poco comunes en cualquier medio. Maus entrelaza dos historias conmovedoras: el relato desgarrador de Vladek sobre su supervivencia contra todo pronóstico, que ilustra la paradoja de la vida cotidiana en los campos de exterminio, y la narración del autor sobre su tormentosa relación con su anciano padre. En todos los sentidos, esta es la máxima historia de supervivencia, y también la de los niños que, de alguna manera, sobreviven incluso a los supervivientes.
Opinión personal:
5/5
5/5
Aquí nos transportan a un ambiente aún más duro, desgarrador y cruel. Pero lo que más me a encantado es que aunque están en un infierno y nos cuenta todas las penalidades que viven, él se enfoca más en su relación con su papá en como sobreviven juntos y se apoyan y sufren juntos, no en lo que los rodea.
Una historia que se deja sentir y te deja con su toquecito especial.

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